Ir al contenido principal

Historia de Ubi Sunt?

Este pasado verano Santón alquiló una casa en la vecina Zahara de la Sierra. Y allí acudimos muchos de sus amigos, el autoproclamado Clan Peláez. Cerca de la hermosa casa nace el río Bocaleones. Un pequeño arroyo que, aún en verano, ofrece mansas, cristalinas y heladas aguas que hacen las delicias de los que, como yo, disfrutamos caminando por la naturaleza.

Como se imaginaran ese río lo hemos recorrido en varias ocasiones y fue raro que no acudiéramos a él cada mañana. El último día estuvimos Santón, Ángel, Pedro, Quico, Gema, Ale y yo, los siete valientes que nos atrevimos a lanzarnos a sus heladas aguas una última vez. Tras un breve recorrido por el río, pues entramos cerca de su nacimiento, llegamos hasta un lugar donde las piedras escondían las aguas del riachuelo y lo que había tras ellas. La sopresa que nos esperaba después de subir unas cuantas piedras resbaladizas fue una pacifica piara de cerdos, que comía y bebía junto a las aguas.


Inmediatamente Santón, Ángel y yo, dando muestras de nuestro valor inigualable, buscamos un lugar donde refugiarnos, tras un tronco y protegidos por nuestros bastones cual lanzas hóplitas; mientras Pedro y Ale espantaban a los asustados animales, que corretearon junto a nosotros entre los gritos de miedo de Ángel, las risas de Santón y mi silencio. Y, para colmo, nos encontramos que el camino no iba más allá. Que tras los cerdos solo había piedras y pozas con agua estancada, la misma agua que antes veíamos cristalina y que ahora nos olía a excremento de animal serrano. Pero, pese a todo, no teníamos más remedio que volver por el mismo camino.

Así que iniciamos nuestro regreso, riendo por lo ocurrido, cantando alegres e inventadas canciones que solo tienen sentido para nosotros y, a veces, ni tan siquiera para nosotros.

Reproduciendo irreproducibles sonidos de animales, con Ángel transformado en un toro en celo buscando desgarradamente a su pareja.

Agarrando a Santón en sus caídas, no muy repetidas pero si llamativas, acrecentadas por sus gritos, nuestras risas y los sonidos "celosos" del ángel caído.

Taponando el agua allí donde encontrábamos una posibilidad, o donde mi culo era capaz de pararlas.

Y golpeando algún que otro puente que, esperemos, continué allí el próximo verano, pese a las grietas aparecidas.


Con todo, un viaje divertido, irrepetible e inenarrable por más que lo intente. Un recuerdo veraniego, que me trae buenos recuerdos y ganas de volver.

Pero, pese a todo, no me digan ustedes que la historia contada ayer no será siempre mejor que la de hoy.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…