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Crónicas UbiSunianas

Corría el año 2008 del nacimiento de Nuestro Señor cuando las huestes ubisunianas partieron en expedición de colonización por el gran río Bocaleones, en la gaditana Zahara de la Sierra.

La expedición, encabezada valientemente por Santón, presidente a perpetuidad y líder espiritual de los ubisunianos. Acompañado por su fiel vicepresidente y naturalista Ángel, el caído; y por mí, secretario dimisionario vitalicio. Junto al triunvirato presidencial, otros miembros menos valerosos del clan Peláez participaban en la expedición de conquista y colonización: Pedro, Ale, Quico el carmonetiense y su novia/esposa gaditana Gema. Juntos avanzaron penosamente por las turbulentas aguas del bravo río. Subiendo escarpados acantilados con la sola ayuda de sus manos. Parando aquí o allí para crear presas que compensaran las subidas de las aguas. Apuntalando puentes allí donde se encontraban dañados. Avanzando hacía el nacimiento del río cantando la hermosa letra del himno presidencial, que llenaba de esperanza los corazones de los seguidores del líder.

Pero el penoso camino se vio abruptamente interrumpido por una desagradable sorpresa. La repentina aparición de una piara de jabalíes salvajes. Extremadamente violentos. Con dorados ojos enmarcado por grandes colmillos. Pero el líder Santón y sus dos fieles acompañantes, reuniendo el poder del Melkart gaditano que descansa en sus medallones mágicos. Se lanzaron a la vanguardia de las huestes y se enfrentaron a las bestias. Y con su sola y magnánima presencia apaciguaron a los animales, que acompañaron a Ángel en su llamada al gran Lenguado Rojo en Celo, que navega por los ríos de la sierra gaditana, mientras yo acompañaba a mi líder Santón a tranquilizar al clan Peláez, que rezaba a las viejas y paganas divinidades tartessicas refugiados tras los caídos brazos de un viejo roble.

Finalmente, y acompañados por las bellas bestias ya domesticadas, la expedición ubisuniana llegó al final de su camino. Para volver con las manos vacías, dejando en su lugar los ricos tesoros encontrados, como buenos historiadores y hombres de ciencia que son.

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