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Colas

¿Se han colocado alguna vez en una cola sin saber por qué?. Si son gaditanos seguramente sí. Es algo natural a todo ser nacido en Cádiz. Si hay una cola debe ser por algo. Colas en el Falla, colas en el Carranza, en el McDonalls, en el Telepizza, en las duchas de la playa o en la parada del autobús. Y, por supuesto, en las oficinas del paro.

Yo vivo cerca del Telepizza, al igual que Cocom. Aún recuerdo un día que, yendo a buscar a mi amigo, me encontré con una gran cola que daba la vuelta a la manzana. Yo, toda bondad, intente cruzarla para entrar en casa de mi amigo, cuya puerta se encontraba al otro lado de la línea de hombres.

-Perdon- decía yo intentando cruzar. Ya sabén, haberse críado en un colegio elitista acaba dando esos toques de educación- Perdón...
-¿Que perdón ni que niño muerto?- una señora de mediana edad (vamos, vieja) se negaba a dejarme cruzar.
-Oíga que solo quiero....
-Y yo, que te crees ¿qué estoy aquí por gusto?
-¿eh? supongo...
- Llevo ya dos horas en la cola, y tu vienes a colarte.
- Que no, señora, que yo voy....
-A colarte- ahora era un chaval de unos quince años el que se metía en la conversación- ¿eh?, gordo, qué quieres ¿comer por la cara?.
-Mira tío, que yo solo quiero cruzar.

Nada, esta gente no comprendía que solo quería atravesar la cola, no quedarme en ella. Que mi única intención era llegar a casa de mi amigo. Y cada vez eran más los que se metían en la discusión. Hasta que, al final, en un brote de educación de esos que me suelen dar, grité:

-¡Vayanse a la mierda, muertos de hambre! Solo quiero cruzar la puta cola, no quedarme en ella para tomarme un puto trozo de pizza. Pero, ¡claro!, se supone que tengo que ser como vosotros y que estoy aquí para saltarme la colita y ahorrarme un euro de mierda. ¡Dejen ya de dar por culo!

Como se imaginaran no llegué a casa de mi amigo. Tuve que correr lejos de allí para no ser golpeado por la turba. Gracias a Dios ninguno quiso perder su sitio en la cola y pude escapar vivo.

Por cierto, el trozo de pizza estaba frío.

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