miércoles, 12 de octubre de 2016

De días y conquistas

En un día como este, donde el caínismo y pesimismo hispano sale a relucir con más fuerza que el resto del año. Un día en el que, aceptando como valida la leyenda negra creada por los ingleses y sustentada en los escritos de fray Bartolomé de las Casas niega cualquier atisbo de positivismo en los resultados posteriores de la cruenta conquista de Las Indias.

Yo no voy a entrar en lo que pienso de los comentarios vertidos este día por unos y otros; la mayor de las veces sin verdadero conocimiento de causa y aceptando por válidas las leyendas negras y rosas (la promovida por los enemigos; la nacida de los vencidos), porque tanto unos como otros olvidan que hay múltiples colores. Y que la conquista castellana, siendo cruel y violenta, no hubiera sido posible sin el apoyo de los propios indigenas, en guerras abiertas previamente a la llegada de los occidentales. Tampoco parecen tener en cuenta que el siglo XVI no puede ser observado con la moral del XXI. Por eso, no voy a comentar mucho sobre mis pensamientos sobre lo ocurrido, pero tampoco voy a pedir perdón por pecados que no son míos.

Lo que sí haré es seguir trabajando en la documentación de mi próxima novela histórica, que tendrá como escenario Nueva Granada y, como tiempo, los primeros pasos de la conquista castellana de aquellas tierras, acompañando a uno de los muchos aventureros que se adentraron en aquellas tierras buscando fortunas: un hombre ambicioso, cruel, violento, paternal y amoroso. Un hombre de esos que no podemos juzgan con ojos del siglo XXI.

lunes, 10 de octubre de 2016

De tertulias

Hoy vuelvo, después del parón veraniego, a participar en las tertulias de actualidad de El Mirador (Onda Cádiz TV). Y, como cada vez que voy a la televisión —más aun a este tipo de tertulias— me asaltan las dudas ya que parece que los contertulios son los "cuñados" de la prensa. Gente que sabe de todo sin importar su formación y experiencia previa.  Y mí, que conozco mis lagunas, me da pánico que me consideren uno de ellos. Por eso trato siempre, en la medida de mis posibilidades, de analizar la realidad desde mis conocimientos históricos y los aprehendidos a lo largo de mi carrera profesional (y sea remunerada o voluntaria), con la mayor objetividad posible y tratando de no decir barrabasadas que puedan pesarme algún día. En el fondo, me autocensuro en aquellos momentos en los que no sé qué decir porque el tema se me escapa. Es más, en ocasiones, incluso, he llegado a preguntar a mis compañeros de mesa no por buscarles las cosquillas, sino por verdadero interés. 

Aun así, es una experiencia grata, en la que se conoce a gente muy interesante y en la que pasamos momentos realmente divertidos. Por lo que, en cierta forma, hoy estoy de enhorabuena al volver a un medio que me gusta (y mucho) como es la televisión.

sábado, 8 de octubre de 2016

De vueltas y revueltas.


Si llevo tiempo sin pasar por aquí, se debe a que mi 2016 ha sido muy completo, pues lo comenzaba soltero, sin doctorado y como historiador, y lo termino con un cambio de estado civil y académico, pues en este año concluí mi tesis doctoral, el Master de Gestión Cultural y, para colmo de bienes, me casé y me fui a un largo viaje que terminó con mis huesos pisando el Templo Blanco de Chan Rai (Tailandia).  Y todo unido ha provocado que no haya tenido mucho tiempo para pasar por este rincón, por más que me lo haya propuesto en infinidad de ocasiones.

Pero ahora, con otros proyectos personales en marcha y tras haber vuelto a sentarme frente al teclado para escribir, me encuentro en el punto ideal para volver. Una vuelta que será paulatina pero continua, para volver a hablar de Historia, de Cádiz, de sucesos reales ocurridos en mi infancia, de momentos ficticios que jamás pasaron más que en mi imaginación. De libros, de cine y televisión. De amigos y viajes... en definitiva, de todo lo que se me ocurra. 

Y para comenzar la rutina de este blog, mañana volverá la sección que durante años ocupó los domingos: solo música. Y lo hará con algo que, para mi, ahora tiene mucho más significado que antes.

Sed felices, nos leemos en esta red.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Tres días, tres citas.

"Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer”

("La conjura de los necios", John Kennedy Toole)

Esta frase dice tanto por sí misma que casi no necesita ser comentada, pero curiosamente siempre me ha dado mucho que pensar: ¿son dos, tres o cuatro los caminos que podemos recorrer? Desde la primera vez que me lo pregunté hasta hoy mi visión de la vida ha cambiado mucho. Antes, hace diez o quince años, estaba totalmente de acuerdo con ella: son tres los caminos que podemos recorrer, porque muchas veces nos imponen una senda por la que ir, que no sería la que nosotros elegiríamos libremente.

Ahora, quizá por ser más viejo o por haber "andado" mucho, me doy cuenta que esos caminos se entremezclan y, sin querer y sin saberlo, nos permiten recorrer un cuarto sendero: el que abrimos machete en mano. Con nuestros estudios, nuestras decisiones, con la fuerza de voluntad de enfrentarse a la adversidad y vencerla. Una cuarta vía que no siempre es visible pero que se convierte en la única que transitamos; una vía que a veces es buena, otras malas, o míseras o fantásticas pero que es la nuestra. No la que nos han dejado recorrer; la que hemos decidido recorrer aunque nos hayan impuesto otra. Esa a la que hemos llegado al salir corriendo en un recodo, o tras escondernos tras "una piedra", aunque los necios siempre pensaran que no seríamos capaces de hacerlo. 

Eso sí lo tengo claro: cuando no alcanzamos ese sendero, el nuestro, no es porque nos hayan obligado a ello, es porque nosotros mismos hemos acabado aceptando como válidas esas necedades que niegan nuestra capacidad. Nos hemos convertido en necios, silenciosos y anodinos, que caminamos por la tercera vía (la que nos dejan recorrer) por comodidad, por infravalorarnos, por vaguedad. Pero cuando somos capaces de sobreponernos a esa necedad, entonces, sí que somos capaces de convertir los obstáculos en ventajas y abrir ese camino que solo Dios sabe dónde nos llevará.

Sea como sea, esta frase es una de las que más me ha dado que pensar en mis miles (parece mentira con lo poco que este año reseño) de lecturas.

martes, 23 de agosto de 2016

Y Facebook lo mató...

Desde que facebook llegó a nuestras vidas todo ha cambiado. Pero, significativamente la forma de relacionarnos física o virtualmente. Si antes para lograr ver a alguien necesitabas un número de teléfono, ahora basta con dar tu cuenta de facebook (entre las nuevas generaciones esto se sustituye por instragam). Es más, aunque esa otra persona no te haya dado su cuenta, solo hace falta paciencia y un par de datos para llegar hasta ella. Algo que, por otro lado, me causa auténtico pavor.

Pero peor ha sido lo virtual, donde los blog han ido cayendo en el olvido y los blogueros se han ido trasladando hasta facebook. También yo he caído en ese error y aunque trato de subsanarlo y volver a pasar por aquí, sé que muchos de quienes en otro tiempo me leían hoy ya han dado por perdido.  Y, en cierta forma, es así ya que he perdido la costumbre de escribir —aunque solo sean unas pocas líneas— o de desarrollar en este rincón historias que luego ampliaba y crecían. En cierta forma, Catandur ha sido mi banco de pruebas, en el que testé a Jorge y a Pedro Cabrón; en el que comencé unas leyendas que —prometo— tras la vuelta del viaje de mi vida —allá por octubre— concluiré y prepararé para su publicación. 

Además, del fin de los blogs, se ha producido un daño colateral: desde Facebook y al calor de los [infernales] grupos han surgido nuevas "generaciones" (algunas queriendo asimilarse a las del 98 o del 27) de escritores que se retroalimentan lanzando miles ¡MILLONES! de publicaciones gratuitas o semi gratuitas (¡A un euro, oíga, por un eurito se lleva 300 páginas de la mejor de las mejores historias que jamas de los jamases haya leído! ¡Corran que nos lo quitan de las manos! Edición 3206 y subiendo) Y este es el peor "regalo" que nos ha dejado facebook y Amazón y Kindle.... la opción de que cualquiera que sepa juntar dos letras lance al ciberespacio sus libros como si de grandes obras se tratarán; mientras en facebook, amigos y otros escritores "generacionales" alaban, ensalzan y engrandecen lo creado. Y eso, a la larga, también ha afectado a los blogs, donde antes los autores lanzaban sus textos —algunos realmente buenos— y se basaban en el numero de lectores, en los comentarios o en el tiempo transcurrido en la página por el lector (sí, reconozcámoslo, todos lo hemos hecho) para saber si el texto tenía o no interés. Pero ahora el interés está en tener cuantos más amigos mejor, de esos que te dicen "que bueno eres, monito" pero jamás se leerán una página tuya porque lo que buscan es que tú leas las suyas.

Así que, al final, Facebook remató a los blogs, pero fue como la muerte de César: Brutus asestó la última de las 44 puñaladas; las otras, las dimos nosotros.

lunes, 15 de agosto de 2016

Tres días, tres citas

La iniciativa la ha tomado mi buena amiga Alejandra en nuestro blog "Acabo de Leer", pero me ha parecido buena idea compartirla con vosotros, también, aquí. Así que os dejo la primera cita elegida por mí:

Tres días, tres citas (I)



No creo que lo haga en tres días, pero como así lo ha titulado Alejandra, lo dejo y me uno a estos post.


Quizá empiezo con una cita que me dice más a mi que a otros, por eso de que vivo este mundo (el de la literatura) desde dos frentes: como lector y como escritor. Pero me ha parecido una frase que dice mucho de lo que ocurre hoy en día en los círculos literarios, sobre todo locales, con el aumento de las opciones para publicar.

La cita está sacada del libro que estoy leyendo en estos momentos —y que me trae algo loco, todo hay que decirlo—: "La misteriosa llama de la reina Loana", de Umberto Eco. Y dice tal que así:

"en este mundo o se lee o se escribe, los escritores escriben por desprecio hacia los colegas, para tener de vez en cuando algo bueno que leer"

Y, desgraciadamente, hay una parte de verdad. Parece que nunca se puede decir nada bueno de otros autores porque, en ese caso, es que quieres algo de ellos. Parece como si la literatura fuera una competición en la que los Góngoras y los Quevedos se reproducen en las puertas de los cafés-librerías. A lo que se une esa idea de que yo soy mejor que tú; de que escribir es sencillo y todo el mundo puede hacerlo, perdiéndose la capacidad de autocrítica y, peor aún, desapareciendo los filtros que antes existían para ver un libro publicado (aunque tan solo fuera el coste que supone la auto-edición)

Al final, entre todos, lo que se está consiguiendo matar la literatura y que para encontrar un buen libro, o un libro ameno, deban ir rechazándose y dejándose apartados cientos de títulos. Y todo por culpa del ego del escritor de creerse mejor que nadie.

jueves, 11 de agosto de 2016

De reseñas literarias

Mientras sigo arrancando en este rincón, os recuerdo que desde hace tiempo dejo las reseñas literarias de los libros que voy leyendo en "Acabo de Leer", que comparto con mi buena amiga Alejandra.

Hoy mismo he colgado la reseña del último libro leído, "La IGM contada para escépticos" de Eslava Galán. Así que si tenéis ganas de leerla, podéis pasaros por allí:  http://acaboleer.blogspot.com.es/2016/08/titulo-la-primera-guerra-mundial.html 

Yo, por ahora, me voy a seguir leyendo "La misteriosa llama de la reina Loana" de Umberto Eco, que, por ahora, me estoy bebiendo. Y es que, parece, todo vuelve a su cauce.

lunes, 8 de agosto de 2016

Que de tiempo...

Que de tiempo sin pasar por aquí. Quise retomarlo y llevarlo al día, pero las obligaciones laborales ya académicas me lanzaron por otros caminos que me alejaban del teclado del ordenador. O, al menos, para escribir por gusto en este pequeño rincón del ciberespacio.

Por eso, hoy vuelvo a pasar por aquí casi de puntillas, diciendo con la boca chica que volveré a dejar mis ideas, mis locuras, mis textos, algo de historia y mucho de sueños por cumplir. Pero que iré poco a poco, sin plantearme hacerlo a diario, porque el día a día que me espera ya no es el mismo de antes. Y no es que haya ido a peor ¡todo lo contrario! solo que ahora, en este preciso instante de agosto de 2016, debo recuperar los hábitos perdidos durante muchos (demasiados) años de investigación. Así, con la tesis doctoral y el master concluidos, puedo volver a los placeres mundanos: escribir, leer, ver series, cines,... 

Y es que, echo la vista atrás, y este año ha sido poco productivo en el fomento de mis aficiones y casi se pueden contar con los dedos de las manos los libros leídos, y con los de una sola los disfrutados. Así que permitidme un par de listas, de esas que tanto me gustaban en otros tiempos, con el top five (toma anglicismo) de lo que más he disfrutado en estos 8 meses.

Libros:

1.- La I Guerra Mundial contada para escépticos.   Eslava Galán demuestra sus dotes de novelista y te cuenta la IGM de forma distendida, amena y hasta divertida (si puede ser divertida una contienda como esa). Deseo de que caiga en mis manos La II Guerra Mundial para escépticos.

2.- Días de perros de Gilles Legardinier es un pequeño cuento, casi tragicómico en el que se habla de vida y vidas sin más moraleja que la de vivir. Divertido la mayor parte del tiempo, llegó a sacarme alguna carcajada pero, sobre todo, muchas reflexiones.

3.- Un Jardín al norte, de Boris Izaguirre, con algún pero, ha sido una de las mejores lecturas de este año. Historia y aventuras narrada magistralmente por el venezolano.

4.- La maniobra de la tortuga. Benito Olmo me ha reconciliado con la literatura negra después de mucho tiempo (salvando el caso de Una última cuestión, de Carmen Moreno, que no entra en el ranking este año). Y para colmo, se desarrolla en Cádiz.

5.- Sherlock Holmes y las sombras de Whitechapel en la que Carmen Moreno (sí, tenía que salir) une a Sherlock con Jack el Destripador en el Londres victoriano ¿se puede pedir más?

Series:

(Permitidme que obvie las obvias como son Juego de Tronos o The Walking Dead).

1.- Orange is the new black: Sí, ya sé que lleva 4 temporadas, pero aún así vuelve a estar en mi top five de series con una temporada que podría haber bajado y que, sin embargo, se me antoja mejor que las anteriores.

2.- Outlander: Escocia me ha ganado, me he vuelto jacobino y quiero ir a recorrer las tierras altas con un kilt y buscar castillos abandonados. Nada que decir salvo que ¡Por Dios! no lo veáis en español.

3.- Fear the walking Dead: en unos días (el 22 de agosto) comienza la segunda parte de la segunda temporada. Deseando ver como se las apañan en México. Si alguien esperaba una serie idéntica a su hermana mayor se habrá dado un chasco. Personajes carismáticos pero más humanos; ese México cargado de supersticiones y violencia, un grupo que no sabe que está pasando al inicio de la ¿pandemia?. Para mí, un fijo en mi calendario.

4.- Rumbo al Norte, serie española de Antena 3 que desapareció sin más y que, sin embargo, reconciliaba con la comedia española blanca (que no para todos los públicos) en el remake televisivo de la película del mismo (o similar) nombre. Como no, A3 la ha maltratado y nos hemos quedado sin saber nada más de sus personajes. No era una gran serie, pero si se dejaba ver.

5.- Stranger Thinks: la pongo la última, porque los últimos serán los primeros. ¿cómo definirla? ¡Vivan los 80! ¡Vivan los Goonies!


lunes, 21 de marzo de 2016

Avieno sobre Cádiz

En el Día Mundial de la Poesia, compartimos una de las primeras dedicadas a la ciudad de Cádiz, y escrita por Avieno en su Ora maritima

Gades hic est oppidum
Insula Tartesus prius
Cognominata est, multa
et opulens Civita
Evo vetusto nunc egena,
nunc brevis nunc destituta;
nunc ruinarum ageri est.
Nos hoc locorum prete Herculaneam

Solemnitaten vidimus miri nihil.


Esta es Cádiz que fue antes
por Tartesus conocida,
Ciudad grande y opulenta
en las edades antiguas;
ahora pobre, ahora pequeña, 
ahora campo de ruinas.
Nada especial aquí vemos
en que la atención se engría
sino los solemnes cultos 
que a Hércules se dedican.