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Durante 10 años he colaborado con muchos programas de televisión y radio de Onda Cádiz TV. Desde mis comienzos radiofónicos en Gente de Cádiz con Manoli Lemos hasta las tertulias televisivas de actualidad de esta última época con Miguel Velasco.

Pero si a un programa le tengo cariño, porque me ha permitido contar historias de forma amena, ese ha sido El Farol, en el que continuo gracias a Manolo y Salvador que siempre cuentan conmigo. Ahora, de la mano de Sur Tour, vamos a ir recopilando algunas de esas historias y ampliando la realidad que hay tras ella. Aunque en eso será en el blog de la web de Sur Tour y aquí solo traeré los vídeos.

El de hoy, hace referencia al Palomar de la Breña

Entradas recientes

Con papel de fumar

En mi tierra hay un dicho, que es común en media España, y que viene al pelo con la cuestión: "Cogérsela con papel de fumar". Y eso es lo que andamos haciendo en la actualidad, empeñados en lo políticamente correcto, en el lenguaje inclusivo no exclusivo y en la incorporación de etiquetas para diferenciarnos cada vez más en este patriarcado del correctismo.
El siglo XXI se ha convertido en la época de la guerra del internet. Este siglo en el que los blogs dejaron paso a Facebook para luego saltar a Twitter. En el que instagramers y youtubers se rifan la popularidad entre los jóvenes y se vuelven influencers. Todo muy en inglés para parecer más cool (¿o eso ya estará anticuado?). Pero lo que de verdad vivimos es el triunfo de la estupidez.
Una estupidez que lleva a censurar Harry Potter por apología de la magia. Que cubre los genitales de las obras de Egon Schiele por considerar pornografía su pintura. Que retira los cuadros de ninfas por considerarlos denigrantes para la mu…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…

Enciende tu compromiso

De esteladas y vigas

Veo lo que sucede en Cataluña en estos días y me pregunto cómo hemos llegado hasta aquí. Para los que amamos este país por su pluralidad, ver como una parte del mismo desea segregarse y levantar fronteras es más que doloroso.

Tanto, que he esperado días para escribir sobre ello. Tanto, que casi he preferido guardarme mis ideas y pensamientos antes que unirme a la vorágine de odio que se ha creado a uno y otro lado. Y es que eso, el odio, es la peor consecuencia de todas las que se han dado. La fractura social creada en Cataluña será difícilmente cerrada. Podrán ponerse tiritas que aguanten durante un tiempo, pero el tiempo volverá a abrir las cicatrices y la sangre correrá a ríos por las calles de esa tierra hermosa.

Yo, desde el lejano y abierto sur, no logro entender que ha llevado a esta situación. No logro que ver que ha permitido que burgueses y antisistemas catalanes se hayan unido con un mismo fin: levantar fronteras.

Será, tal vez, que yo sí vivo en la frontera. La que divide …

De perros y fronteras

Con el tiempo, uno se vuelve perro viejo y se da cuenta de que no todo lo que se mueve en su entorno es trigo limpio. Durante años, miré hacia otro lado; trataba de ver el lado bueno de las cosas y personas y eso me ha llevado a recibir muchos palos.

Pero, por otro lado, me doy cuenta de que la única forma de huir de esos golpes vitales es cambiar mi forma de ser y de pensar. Y eso no quiero hacerlo. No quiero tener que mirar a toda persona que se acerque con recelo. No puedo cerrarme a los demás ya que eso me haría perderme demasiadas cosas buenas en la vida.

Al final, hay que priorizar. Poner en una balanza lo bueno y lo malo, decidir que camino tomar. El mío lo tengo claro. Y hace ya tiempo que primero escucho y observo y luego tomo decisiones. Aun así, hasta de esas personas tóxicas que han pasado por mi lado, siempre aprendo y me enriquezco como persona.

Las fronteras, los muros físico o mentales, solo nos encierran en nosotros mismo. El miedo a que nos hagan daño, solo nos aísla…

De hipócritas

Estamos en un mundo de hipócritas, en el que lo único que importa es el parecer. Mientras todo parezca correcto no importa lo que haya escondido detrás.
No importa que digas ser una cosa y hagas la contraría. No importa que pienses lo contrario de lo que dices. Lo único que importa es que parezca que eres lo que debes ser.
En pleno siglo XXI, la premisa para triunfar es ser políticamente correcto. Aparentar por encima de ser. Y esto afecta a todos los niveles de la vida. Aunque ahora, además de mostrar una cara en la calle, también debemos llenar de hastag nuestras redes sociales.
Decía el Papa Benedicto XVI que debíamos conquistar el continente digital (refiriéndose a la red de redes), aunque quizá no esperase que ese continente se defendiera hasta convertirse en un enorme monstruo que ha terminado por devorarnos.
La verdad, esa que se muestra cara a cara, que se transmite de mirada a mirada, de palabra en palabra dicha de frente, ha muerto. Ahora solo existe eso que dan en llamar po…